Para los que coleccionan momentos inolvidables, llegó Amex For Foodies.

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La gastronomía en general, y la que se conoce como “alta” (aunque no las diferencio. Para mí es buena o mala cocina y punto) está sintiendo los cambios del mundo. Las mujeres comenzaron a ser protagonistas de lugares que les pertenecen. Hasta hace un tiempo estaban relegadas al hogar. No es casual que hogar, del latín focus, sea el lugar donde se enciende el fuego, palabra que luego derivó en sinónimo de familia. Pero cada vez ellas, en este caso las cocineras, logran dar más pasos y hacerse sentir. El lunes, en Elena, el restaurante del Four Seasons hotel de Buenos Aires, tuvimos una muestra: Pía León estuvo a cargo de la batuta. Siempre que la veo -menuda, simpática y muy, muy tímida- le digo que Central, el restaurante de Lima, Perú, en el que comparte tareas con su esposo Virgilio Martínez, no sería lo mismo sin ella. Pía aporta un algo especial, eso que redondea conceptos y que logra que los platos se enriquezcan con su toque, ¿será la mano femenina?

Hasta ahora, ambos chefs me cuentan, las invitaciones para cocinar en otras partes del mundo siempre eran para Virgilio y en muchas de las mismas Pía acompañaba. Sin embargo, el estreno del programa AMEXFORFOODIES fue especial. Esta vez, y como casi primicia mundial, los papeles se invirtieron, con la aceptación y complicidad de Virgilio, quien siempre le dice: “Pía, es hora que salgas tú en las fotos”. No se trata de un protagonismo escénico, lo sentí como un reconocer a la persona con quien construyó su vida, con quien comparten camino, tienen un hijo, con quien ha llevado a Central a ser primero en la lista de 50 Best Latam y 5º en The World's 50 Best.

La expectativa generada en los que recibimos la invitación fue grande. Ya antes de las 20, hora marcada en la convocatoria, había gente. Periodistas y fotógrafos estaban esperando entrar al salón, para ver de cerca la cocina y lo que ocurría en ella: el equipo de Elena, comandado por Juan Gaffuri, trabajando a pleno con Pía y Virgilio. Luego, cuando el telón se corrió, un grupo grande de chefs argentinos buscaban el menú con su nombre impreso, para saber en qué mesa se ubicarían. En el grupo podía verse a Narda Lepes, Germán Martitegui, Fernando Trocca, Tomás Kalika, Jean Paul Bondeaux, entre muchos otros, más empresarios gastronómicos, como Ernesto Lanusse, Pablo Riveiro y un largo etcétera. Inés de los Santos departía con su tocaya Inés Berton y los diseñadores, como Martín Churba, no dejaban de admirar lo que se podía transmitir detrás de la barra que separa los fuegos de las mesas (¿inspiración de una próxima colección?).

Un lugar destacado lo ocupó Alejandro Vigil, gran enólogo argentino, que llegó especialmente desde su provincia, Mendoza. Vigil sonreía cuando sus vinos, “El Enemigo” y “Gran Enemigo”, acompañaban los pasos y veía que los comensales, al comienzo tímidamente y luego, ya de forma abierta, pedían un bis.

“Este programa que plantea una comunidad para apasionados de la comida y la bebida, tuvo como leit motiv al “Mar y la Tierra”, diferentes componentes que unen a dos países latinoamericanos: Perú y Argentina, dos brigadas compartiendo un mismo evento.“

El primer paso fue un buen ejemplo: Hojas de mar & tierra, langostinos (fresquísimos) y sus cabezas con miel amazónica y Pulpo grillado, remoulade, vinagreta de mejillones. En el segundo se probaron Mollejas de degolladura, papas crocantes, huevo suave, albahaca y emulsión y Plantas tintóreas, calamar y panceta. Ya en el tercero, el Chivito cocido a baja temperatura, con humita cremosa, zucchini marinados con hierbabuena se dejó acompañar por Nativas a 5000 metros bajo tierra, unas papas pequeñas, de diferentes formas y colores que a la carne le quedaron muy bien, al igual que El Enemigo Malbec. Hubo más: Bife Angus Dry Aged de 60 días y unas Vieyras & Ostras, ají fermentado & cacao.

El final dulce siguió la misma línea conceptual: expresiones diferentes, donde convivieron un bol de Chirimoya & Limas, airampo y maca (con flores que Pía eligió, una a una, para decorarlo), con nuestro clásico panqueque de dulce de leche ahumado, más un postre que encantó a la concurrencia: un Almendrado de queso patagonzola (patagónico) y miel.

Lejos de ser una cena acartonada, a lo largo de la misma se vio movimiento, concurrentes que cambiaban de sitio para compartir pasos, vinos y palabras. El encuentro alrededor de una mesa, demostró una vez más, lo que sostengo: ¡Comer es mucho más que alimentarse!

Reseñas

  • Por
    Sebastián Rios

    El ensamble entre los platos de Pía y Virgilio, y los de Gaffuri, fue memorable. Y gran parte de la magia de esa armonía corrió por cuenta de los vinos de Alejandro Vigil
  • Por
    Flavia Fernández

    Amex For Foodies es el nuevo huracán bon vivant. Los que estamos en este medio celebramos que se siga apostando y sorprendiendo con lo mejor. Porque los momentos más hermosos siempre son alrededor de una mesa. Si a eso se suma talento y estrellas mundiales de la gastronomía, el combo es simplemente lujuria. ¡Gracias #AmexForFoodies!
  • Por
    Laura Litvin

    Me pareció interesante el menú que presentaron juntos Pía León, Virgilio Martínez y Juan Gaffuri con todo el equipo del restaurante Elena. Si bien cada uno tiene propuestas muy diferentes, supieron convivir armoniosamente en la misma mesa. Es un lujo recibir a chefs de la talla de Pía y Virgilio, ellos están revolucionando la cocina de América y fue un privilegio para mí poder apreciar su trabajo tan original y creativo. ¡Qué hayan más cenas #AmexForFoodies!
  • Por
    Yu Sheng Liao

    Amex For Foodies es una experiencia única. Es una invitación a descubrir las creaciones de los cocineros más reconocidos y disfrutar los vinos seleccionados por los guardianes de las cosechas en un ambiente distendido y con mucha onda. Es una propuesta especial e irrepetible.